Conocer en tiempo real el estado del mejillón durante su ciclo productivo en la batea y establecer cómo los factores ambientales, principalmente la temperatura, repercuten sobre su desarrollo es el objetivo del proyecto MoMento, liderado por el CSIC y con la DOP Mexillón de Galicia como socio estratégico.
Las conclusiones de este trabajo acaban de ser presentadas al sector en una sesión celebrada en la sede de Mexillón de Galicia y en la que intervinieron Laura G. Peteiro y Eve Galiman, investigadoras del CSIC, y Ángeles Longa Portabales, responsable de I+D+i de la DOP.
MoMento no solo se ciñó al estudio de los mejillones de las rías gallegas, sino que también analizó cómo los eventos extremos de temperatura afectan a otros ejemplares de la misma especie (Mytilus galloprovincialis) que se producen en otras aguas, concretamente en el Mediterráneo. Y para eso se contó con la colaboración de la Federació de Productors de Molluscs Delta de l’Ebre (FEPROMODEL).
Los científicos desarrollaron previamente modelos en el laboratorio que reproducían las condiciones en mar abierto antes de trasladar sus estudios al escenario real: las aguas del Atlántico y del Mediterráneo. Y de esas observaciones determinaron cómo se comportan los mejillones de ambos orígenes cuando son sometidos a condiciones extremas de temperatura.
La investigación constató que el aumento de temperatura incide en la alimentación de los individuos, en la apertura de sus valvas, en la fortaleza del biso o en su disposición para defenderse de agentes contaminantes. Cuando los mejillones se someten a temperaturas superiores a 20ºC de forma mantenida en el laboratorio comen menos, adelgazan al disminuir su capacidad para filtrar agua, pierden agarre y aumenta su estrés. Cuando la temperatura se mantiene por encima de los 25ºC el mejillón sufre aún más y todos los indicadores de estrés se disparan.
En el medio natural, estas condiciones extremas de temperaturas se dan en el Delta del Ebro donde las aguas, en los últimos años, alcanzan valores cercanos a los 30ºC que hacen inviable el cultivo del mejillón en verano. Por su parte, en las rías gracias al afloramiento costero solamente se alcanzan de forma muy puntual registros de temperatura superficial del agua próximos a 20ºC.
Estos y otros datos obtenidos permitirán desarrollar herramientas para anticipar situaciones de tensión y tomar decisiones más inteligentes en la gestión de los cultivos.
El proyecto incluyó también la realización de una encuesta entre los productores para que definiesen sus necesidades y prioridades de información e investigación. De los resultados de la consulta queda claro que las principales preocupaciones de los bateeiros gallegos tienen que ver con el suministro de semilla y con la calidad de las aguas.